La controversia se originó luego de que el Banco Central del Paraguay ordenara la intervención y posterior disolución de Ueno Bank, una de las entidades financieras con mayor cantidad de clientes en territorio paraguayo.
La situación provocó preocupación debido a la enorme cantidad de personas vinculadas al banco, que contaba con aproximadamente 2,9 millones de clientes en un país de 6,1 millones de habitantes. Entre los antecedentes que motivaron la medida se encontraba el deterioro de su índice de solvencia, que cayó por debajo del 50% del mínimo exigido.
El caso desató una fuerte conmoción política y provocó cuestionamientos contra el Gobierno de Peña, además de pedidos de renuncia desde distintos sectores del Congreso. En este escenario, el mandatario decidió comunicar públicamente su determinación de dejar la Presidencia.






