Según explicó la parlamentaria, actualmente se trabaja en nuevos instrumentos de planificación de la defensa nacional con una proyección hasta el año 2043. Uno de los primeros resultados será una nueva Política de Defensa Nacional, que se espera esté terminada a fines de este año y que actualizará el análisis del escenario geopolítico que enfrenta Chile.
El nuevo documento también considerará riesgos emergentes para la soberanía, entre ellos el crimen organizado de carácter internacional y las denominadas amenazas híbridas. A partir de este diagnóstico, se establecerán lineamientos para orientar el trabajo y las capacidades de las Fuerzas Armadas frente a los desafíos de seguridad que plantea el escenario actual.
Entre las medidas anunciadas se encuentra el proceso para reemplazar los aviones F-5 de la Fuerza Aérea, que ya acumulan cinco décadas de servicio, además de la renovación de los helicópteros Bell UH-1H, iniciativa que ya cuenta con financiamiento. También se proyecta renovar la capacidad de transporte aéreo estratégico de los C-130 Hércules e incorporar nuevos medios de patrullaje aéreo de largo alcance para la Armada, reforzando especialmente la presencia y vigilancia nacional en la zona antártica.






