La instancia fue valorada por las autoridades civiles debido a su concisión y al desglose de cifras que reflejan un aumento en la actividad fiscalizadora, aunque persisten desafíos respecto a la percepción de inseguridad y la accidentabilidad vial.
Durante el año 2025, Carabineros ejecutó un total de 976.933 controles y fiscalizaciones en la región, divididos en 618.000 fiscalizaciones vehiculares y 335.000 controles de identidad, lo que representó un incremento del 25% en este último apartado en comparación con el año anterior.
Este esfuerzo preventivo se tradujo en la aprehensión de 23.625 personas, de las cuales 6.088 correspondieron a delitos de mayor connotación social (DMCS). En materia de orden público, la Zona de Los Lagos registró 230 eventos controlados por personal especializado, sin que se reportaran desalojos ni ocupaciones ilegales en la región durante el periodo.
El General de Zona, Jorge Valdivia, enfatizó que los esfuerzos institucionales están volcados a responder a las demandas del entorno: “De hecho hemos aumentado en un 30 por ciento las fiscalizaciones. Estamos trabajando con fiscalizaciones focalizadas, en los horarios de mayor frecuencia de delitos ponemos una mayor cantidad de carabineros”.
Uno de los ejes centrales de la gestión fue el control de armamento. El reporte oficial arrojó la incautación de 120 armas de fuego (55 cortas, 23 largas y 42 artesanales o hechizas), además de 693 armas blancas y 1.100 municiones. Paralelamente, la campaña de entrega voluntaria por parte de la ciudadanía permitió sacar de circulación 623 armas de fuego adicionales.
En cuanto al combate de sustancias ilícitas, los operativos especializados de Carabineros lograron el decomiso de 307 kilogramos de drogas en la región, desglosados en 199 kg de marihuana elaborada, 38 kg de cocaína y 17 kg de pasta base.
El delegado Presidencial Regional de Los Lagos, Cristián Palma, destacó la coordinación Inter agencial que sustenta estos resultados, haciendo una autocrítica a la sensación de inseguridad de la población: “esperemos que la sensación siga hiendo a la baja, pero los números nos acompañan. Tenemos una disminución en el número de homicidios, y un aumento en el decomiso de drogas”.
Pese al incremento en las cifras de fiscalización y decomisos, las autoridades comunales repararon en la necesidad de abordar problemáticas específicas de seguridad rural y conectividad. El alcalde de Maullín, Nabih Soza, enfocó su mirada en los delitos recurrentes que afectan a los agricultores de la zona, como el abigeato y el robo de animales:
«El tema del abigeato es potente en Maullín. Hay un sector donde tenemos afectación, pero sí había mucha experiencia en años anteriores con los mismos agricultores, lo que ha permitido reactivarlos muy rápidamente y ya hemos tenido resultados positivos con algunas detenciones».






