El epicentro se localizó en las cercanías de Pitaloza Arriba, en la provincia de Herrera, al sur del país, a una profundidad que fue reportada inicialmente en torno a los 10 kilómetros y posteriormente revisada en otros registros. La intensidad del movimiento llevó a numerosas personas a abandonar edificios y reunirse en espacios abiertos como medida de precaución.
El terremoto también fue percibido en países como Costa Rica y Colombia. Debido a las características del evento, se emitieron advertencias por la posibilidad de oleaje peligroso y amenaza de tsunami para sectores costeros de varios países del Pacífico. Las autoridades activaron protocolos preventivos y comenzaron a evaluar posibles consecuencias del movimiento telúrico.
Entre las primeras medidas adoptadas en Panamá se informó la suspensión de clases durante la jornada de la tarde y la aplicación de procedimientos de seguridad en distintas instalaciones. Además, se reportaron daños en algunas estructuras de la zona central del país, mientras los equipos de emergencia continuaban revisando las posibles afectaciones. La situación se mantiene en desarrollo y las autoridades trabajan para determinar el alcance total de los daños y descartar riesgos adicionales.






